Sobre ciudadanía, mujeres y democracia.

Sobre ciudadanía, mujeres y democracia.

Según fuentes académicas, el concepto de ciudadania “sintetiza el conjunto de principios, valores, actitudes y modos de conducta a traves de los cuales las personas se reconocen como pertenecientes a un grupo humano ubicado en un espacio geografico social, y que poseen derechos politicos y derechos.”

Esta dimension politica de la modernidad se acuno a partir de la conformacion de las Naciones-Estado, iniciada en el siglo XVIII, y derivo en los procesos que mas tarde dieron lugar al Estado moderno. Sin embargo, la nocion de modernidad resulta una paradoja cuando estudiamos el caso de las mujeres y sus derechos ciudadanos. Un recuento nos deja ver de inmediato que la condicion historica de subordinacion y opresion ha originado que las mujeres esten ausentes del contrato social moderno y, por lo tanto, no sean beneficiarias de la libertad e igualdad en el ejercicio de sus derechos y obligaciones civiles.

Las causas de esta politica estan cimentadas fundamentalmente en las tareas asignadas a las mujeres como individualidades adscritas a un rol social especifico, determinado por la “naturaleza biologica” asociada culturalmente a “ideas, valores y actividades” diferentes a las del varon. Pese a ello, durante las ultimas cuatro decadas ha sido notable la irrupcion de las mujeres en la vida publica, sobre todo en el ejercicio de acciones y toma de espacios antes impensables para el genero, por ejemplo los cargos de representacion popular o las dirigencias de organizaciones civiles y publicas. No obstante, esta incursion es minima en relacion al porcentaje de poblacion que representan las mujeres y a su importancia en el papel economico y social. Esto ha generado que a nivel nacional y mundial las mujeres continuen ubicadas en la sociedad como ciudadanas de segunda, sin posibilidad de acceso a la informacion y al ejercicio de sus derechos y obligaciones, lo que las deja marginadas, sin tomar conciencia de su responsabilidad en el proceso de construccion de la nacion en la que viven.

Ante este panorama, como acceder al ejercicio activo de nuestra ciudadania?

La propuesta esta centrada en resignificar los simbolos y practicas subsumidas en las acciones desde el poder. Es decir, crear una nueva cultura politica sustentada, primordialmente, en el reconocimiento y respeto a la diversidad y a la igualdad desde la diferencia. En el caso de las mujeres esto se traduciria en la urgente necesidad de borrar la division patriarcal establecida entre los ambitos de lo privado y lo publico, una nueva interlocucion entre el Estado y las mujeres como miembros de la sociedad civil, con demandas y propuestas propias.

La construccion de un nuevo discurso de la relacion entre subjetividad (vida cotidiana) y trabajo politico, en donde estos dos elementos se articulen como partes indisociables del quehacer publico. Para lograrlo es necesario que las mujeres nos reconozcamos como Sujetas Sociales a traves de una identidad construida sobre la conciencia de nuestra pertenencia generica, social, politica, cultural, etcetera, a una entidad social.

Finalmente, resulta preciso senalar que una nueva concepcion sobre la ciudadania de las mujeres requiere de una nueva identidad civil, en la cual no exista un concepto homogeneo de Mujer enfrentado a otro denominado Hombre, sino una identidad que represente la multiplicidad de relaciones sociales en las que la diferencia sexual no implique la desigualdad de condiciones de oportunidad y accion para las y los ciudadanos.